N u e s t r a h i s t o r i a f a m i l i a r
La historia de la bodega en Las Breñas
“Breñas” significa tierras agrestes, difíciles, llenas de coladas y malpaíses
La historia de la bodega, como la de cualquier bodega en Las Breñas, comienza hace muchas generaciones. “Breñas” significa tierras agrestes, difíciles, llenas de coladas y malpaíses, donde para cultivar había que quitar las piedras de las hondonadas donde se acumulaba suelo, para hacer huertos y canteros. Y quedaban muchos pedregales, donde solo se podían cultivar viñas o higueras.
Eso obligaba a cualquier campesino a tener una bodega, que servía para el consumo familiar -el vino siempre fue un alimento más en la dieta tradicional- y para tener un ingreso extra vendiendo o haciendo trueque con el excedente.
En nuestro caso había bodega familiar en ambas ramas de la familia, la de los Fernández o «Chochos», que se remonta muchos años en el tiempo, incluso centurias, y la de los Hernández o «Bagañetes», de finales del S. XIX.
Finales de los años 70
Los inicios de la Bodega
A finales de los años 70 del pasado siglo, Carlos Fernández Felipe se hace cargo de la gestión de los viñedos y bodegas familiares. Los vinos elaborados por él comienzan a ser vendidos en algunos bares, y van adquiriendo cierto marchamo de ser «buen vino».
Renacer
A principios de los 80 resurge el interés por la elaboración y comercialización de vino en el este de La Palma y aparece la Cooperativa de Vino del Hoyo de Mazo, de la cual Carlos Fernández es uno de los socios fundadores. Se empieza a embotellar vino artesanalmente, bajo el nombre de cada uno de los cosecheros. Durante esa época sigue creciendo el aprecio por el vino de Carlos Fernández.
Es entonces cuando se amplían y modernizan los viñedos. Con la decadencia de la agricultura de subsistencia, los huertos que estaban sin cultivar se dedican a la viña, cultivando en espalderas. Se plantan preferentemente variedades tintas, menos frecuentes (listán negro, tintilla…), pero también el resto de las tradicionales.
Pocos años después, Carlos Fernández comienza a embotellar vino con sus propias marcas, ya bajo la Denominación de Origen La Palma, recién constituida, y de la que fue presidente en esos años iniciales.
Se comienza a vinificar uvas tintas y blancas por separado, para potenciar el color del vino tinto, y que permite también la elaboración de ciertos varietales blancos, aparte de los dulces naturales.
Viña Etna
Las marcas bajo las que se embotella son «Viña Etna» (el nombre de su esposa y nuestra madre, dueña de la mitad de los viñedos) y «Viña Las Breñas», ambas para vino de Denominación de Origen. Por otro lado, se creó la marca «Bagacho» (juego de palabras entre bagazo y el comienzo de los motes familiares) para vino de mesa, pues se había plantado cierta cantidad de cepas de variedades que no quedaron recogidas en el catálogo de la Denominación de Origen, como Cabernet Sauvignon y Rubí Cabernet.
Se embotellaba distintos tipos de vino: tinto, blanco, rosado y algunos varietales como tinto negramoll, blanco verdello, blanco vidueño (mezcla de varietales poco frecuentes como sabro, verdello, malvasía…), y además vinos dulces de malvasía y verdello.
PRIMERAS ETIQUETAS